¡El asesor de inversiones se equivocó!
- Ángelo Lizama
- 28 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Pregúntense lo siguiente: ¿por qué podemos predecir un eclipse de sol que ocurrirá el 2 de agosto de 2027 a las 7:25 UTC y que iniciará en España, pero no podemos anticipar con la misma precisión el clima de ese día? Un eclipse de sol con un cielo nublado no es una buena combinación. Lo que podemos afirmar es que lo que gobierna al clima también gobierna las inversiones, es decir, los asesores de inversiones lidiamos con el caos al momento de querer predecir.
Dado que convivimos con el caos, lo primero que debo decir es que es normal que un asesor de inversiones se equivoque desde una perspectiva de un resultado. De hecho, quienes nunca se equivocan, por lo general, suelen ocultar algo, como lo hizo Bernard Madoff. Por eso, no te preocupes por quienes se equivocan, preocúpate por quienes nunca lo hacen.
Dicho lo anterior y viendo que es una situación que ocurre con frecuencia, quisimos profundizar en este tema y tratar de explicar qué hay detrás de una recomendación y por qué ésta puede estar errada desde la perspectiva de quien la recibe.
Juego de Dados
Para simplificar lo que hacen los asesores de inversiones imaginemos que uno recomienda invertir en una opción que se basa en lanzar dos dados y apostar a la suma de ambos. Esta simplificación nos puede dar luces de las infinitas posibilidades que pueden afectar los mercados financieros, a modo de ejemplo tenemos:
· Velocidad de giro de los dados: es como la volatilidad de los mercados, algunas veces reaccionan rápido a noticias, mientras que en otras ocasiones es lento o sin efectos.
· El choque entre los dados: esto representaría la interacción entre las variables económicas que pueden afectar los activos financieros, tasas, bolsas etc.
· Una brisa desvía la trayectoria: Shock inesperado como una crisis política, un tweet desafortunado de una autoridad o un dato económico sorpresivo.
· La posición inicial al lanzarlos: el precio actual de los activos, caro o barato, con o sin liquidez, influyendo en el resultado.
· Imperfecciones de cada dado: símil a las ineficiencias del mercado, asimetrías de información, sesgos, errores de valorización etc.
· Diferencia de pesos entre los dados: existen factores que tienen mayor preponderancia en los mercados financieros respecto de otras variables. y que pueden afectar el resultado.
Teniendo este juego de dados en mente, el asesor de inversiones recomienda invertir en la suma de ambos dado por un valor de 7.


Ahora, en qué base su recomendación, solamente la basa en la probabilidad de que ocurra el evento y no al resultado mismo, es decir, el asesor de inversiones no ve el futuro, solamente trabaja con información incompleta y con probabilidades. De hecho, para poder estimar con toda precisión, deberíamos tener toda la información del mundo en un determinado tiempo, y saber qué efectos produce cada información y con ello predecir qué ocurrirá después. Como el conocimiento total no es posible, el azar es inevitable.
Ahora veamos cómo razona el asesor en este caso simplificado:
El asesor estima cuál es la suma que tiene más probabilidad de ocurrencia. De acuerdo a la matriz adjunta, en donde se exponen todas las posibles sumas de lanzar dos dados, la suma que más se repite es el 7, y considerando el universo completo que es 36, entonces la probabilidad de obtener 7 es de 16.67% (6/36), luego le sigue el 6 y 8 con probabilidad cada una de ocurrencia de 13.89% (5/36), y si miramos bien, la suma 2 y 12 solamente se obtiene una sola vez (1/36), por ende, serían las sumas con menor probabilidad de ocurrencia. Quizás otros asesores recomendarían diversificar, y dicha diversificación apuntaría a la suma 6, 7 y 8, con ello, ya tendrían un 44.4% de ganar la apuesta.
El problema es que al lanzar los dos dados la suma resulta ser 4, por ende, el ASESOR SE EQUIVOCÓ desde la perspectiva del resultado.

Lo que ocurre en los dados, se podría asimilar a lo que ocurre en los activos financieros, aunque en el sistema financiero las probabilidades no son estables. Adjunto un ejemplo de retornos semanales de 2 fondos mutuos locales. En él se puede observar que es posible obtener rentabilidades negativas semanales del orden de 9% y lo mismo ocurre en las rentabilidades positivas. Unos muestran una mayor desviación o lo que sería en rigor, mayor riesgo.
En función del gráfico adjunto, a simple vista, un asesor recomendaría invertir en el fondo amarillo, si el horizonte de inversión es de corto plazo y en caso contrario, optar por los más riesgosos que sería en este caso el activo de color azul.

¿Realmente se equivocó el asesor al recomendar apostar a la suma igual a 7 ?
Como demostramos, la recomendación más lógica era apostar al 7, dado su mayor probabilidad de ocurrencia. Entonces, el asesor no falló, sino que recomendó la opción con mayor probabilidad de ocurrir. Lo mismo ocurre en las inversiones, no se trata de tener siempre la razón, se trata de tomar decisiones racionales basadas en datos.
Pero como somos seres complejos, vemos que la decisión de apostar al 7 fue mala, aunque haya sido la mejor opción con los datos disponibles. Efectivamente, dado que son probabilidades, también es posible obtener la suma 2 o 12, que están dentro de las opciones. Ahora, si este juego se repitiera cientos de veces, el asesor tendría la razón puesto que ganaría el 16,6% de las veces si apuestas a la suma 7 y si diversificas entre 6, 7 y 8, habrías ganado un 44% de las veces.
Este simple ejemplo nos enseña de forma didáctica cómo un asesor toma las decisiones, y adicionalmente, por qué se equivocan desde la perspectiva del resultado. Sin embargo, las decisiones deben evaluarse contemplando varios resultados y no a la semana siguiente o al mes siguiente, recuerda que el azar es parte de la naturaleza.
Así que no juzgue a su asesor por una rentabilidad puntual, eso sería como juzgar a Carlos Cazzely por perder un penal, mmmmm, no se me ocurrió otro ejemplo, pero se entiende. Mientras tanto, los asesores de inversiones seguiremos viviendo esta dualidad que por un lado hacemos lo que corresponde y por otro, obteniendo algunos resultados no deseados pero contemplados.
Saludos
Equipo Principia…
P.D.: Aprovechamos de recomendar el libro “La tiranía del azar” de José Edelstein y Andrés Gomberoff, que en parte inspiró esta columna y de donde usurpamos la frase “Como el conocimiento total no es posible, el azar es inevitable”. Muy recomendable para los curiosos de la física y el azar, quizás nos pueda dar luces a algunos fenómenos que ocurren en el mercado financiero.










Comentarios